"1. El planeamiento urbano es la organización de las funciones de la vida colectiva; se extiende sobre tanto las aglomeraciones urbanas y el campo. El planeamiento urbano es la organización de la vida en todas las regiones. La urbanización no puede estar condicionada por las demandas de un esteticismo pre-existente: su esencia es de orden funcional.

2. Este orden incluye tres funciones: (a) habitar, (b) producir, (c) relajarse (el mantenimiento de las especies).
Sus objetos esenciales son: (a) división del suelo, (b) organización del tráfico, (c) legislación.

3. Las relaciones entre las áreas habitadas, las áreas cultivadas (incluyendo deportes) y las áreas de tráfico son dictadas por el ambiente económico y social. El ajuste de las densidades de población establece la clasificación indispensable.
La división caótica de la tierra, que resulta de las ventas, especulaciones, herencias, debe ser abolida por una política de usos de suelo colectiva y metódica.
Esta redistribución de la tierra, la base preliminar indispensable para el planeamiento urbano, debe incluir la división justa entre los propietarios y la comunidad del unearned increment, resultante de los trabajos de intereses combinados.

4. El control del tráfico debe asumir todas las funciones de la vida colectiva. La creciente intensidad de estas funciones vitales, siempre confrontadas con estadísticas, demuestra la importancia suprema del fenómeno del tráfico.

5. Las facilidades técnicas del presente, que están constantemente creciendo, son la verdadera clave del planeamiento urbano. Implican y ofrecen una transformación total de la legislación existente; esta transformación debe ir de manera paralela al progreso técnico."

CIAM (1928) "CIAM: La Sarraz Declaration". En: Conrads, Ulrigh (1964 [1960]) Programs and manifestoes on 20th-century architecture. Cambridge: MIT Press. p 110-111.